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7 Ago 2019

La arquitectura es juego: el área infantil del aeropuerto Jewel Changi de Singapur

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Para el aeropuerto internacional Jewel Changi de Singapur, el equipo holandés Carve ha diseñado una pieza arquitectónica para juegos infantiles, de carácter escultórico, que ha sido llevada a cabo por la firma Playpoint.

Con la intención de convertirse en un nodo de referencia del sureste asiático, el aeropuerto internacional Jewel Changi de Singapur apostó por una arquitectura emblemática y llamativa, materializada en la gran bóveda diseñada por Moshe Safdie Architects. Para conseguir una experiencia única en el viajero, el espacio se convirtió en un gran jardín lleno de atracciones, con áreas de actividades, una cascada gigante e instalaciones artísticas.

El diseño de la pieza ha correspondido a Carve, un despacho, con sede en Ámsterdam, fundado en 1997 por Elger Blitz y Mark van der Eng, y que se han especializado en el espacio público y la ingeniería civil, áreas lúdicas, parques y zonas de juegos. Para el aeropuerto de Singapur, su propuesta simula ser una gema tallada, una carcasa ondulada con tres soportes cónicos, donde se ocultan los juegos infantiles.

De su construcción se ha hecho cargo la firma de Singapur, Playpoint, como consultora especializada en áreas de juegos y su equipamiento. Se trata de una empresa fundada en 2001, con una gran experiencia en el sector.

La pieza arquitectónica parece moldeada, adquiriendo connotaciones casi escultóricas. Su forma horadada posibilita atravesarla y pasar bajo ella. Ubicada en el jardín, bajo la gran bóveda, parece un elemento mineral, un afloramiento rocoso en medio de la vegetación.

El recubrimiento continuo, sin juntas, de acero inoxidable y su forma ondulada y sinuosa, sugieren la imagen del mercurio líquido. La superficie curvada muestra reflejos cambiantes, proyecciones de luces y colores del entorno inmediato. En el suelo donde se posa se utilizan bandas de pavimento de goma que juegan, de manera casi psicodélica, con la idea de los reflejos y las proyecciones. Las luces de fibra óptica ayudan a conseguir este efecto.

El aspecto pulido del volumen propicia la idea de piedra preciosa, de una gema que brilla mostrando su valor, llamativa desde la distancia. Los juegos infantiles que se ocultan en ella, se muestran al exterior como caras facetadas que han sido talladas, y permiten ver el interior coloreado.

En los soportes se alojan las escaleras de subida y los toboganes. El niño tragado por las escaleras, es expulsado por los toboganes. En un efecto mágico, aparece y desaparece. A los más aventureros se les reta a probar un tobogán de gran pendiente o dos en espiral que, recubiertos de vidrio, se ubican en la cima.

La parte alta de la pieza se convierte en un mirador sobre el resto de la terminal. Al quedar desmochado el volumen, el suelo es todo de color amarillo, como el corazón de la gema. La protección vertical se realizó con vidrio curvo, alojando en su perímetro tiras de LED.

La actuación consigue generar un espacio divertido, despertando en el viajero que hace escala en el aeropuerto, al niño que todos llevamos dentro.

Fuente: http://bit.ly/2ZIac42