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10 Ene 2017

En Japón es más común adoptar a un adulto de 30 años que a un bebé

Japón y Estados Unidos son dos de los países con la tasa de adopción más alta del mundo. Mientras que en el segundo la mayoría de los adoptados son bebés, en el primero son hombres de entre 20 y 30 años. Las familias adoptan a estos adultos para que continúen con el negocio y mantengan el apellido familiar.

Según datos de 2011 recogidos por Journal of Financial Economics, de los últimos que se han publicado, unas 81.000 personas fueron adoptadas en Japón durante ese período. Más del 90% de los adoptados fueron adultos (de entre 20 y 30 años), por lo que menos de un 10% fueron operaciones relacionadas con niños o bebés. Según se publica en este mismo artículo, el motivo reside principalmente en dos factores: la baja tasa de natalidad y el esfuerzo por conservar los antiguos negocios familiares. En los últimos cinco años, la población de Japón se ha reducido casi en un millón de personas. La tasa de natalidad se sitúa en 1,4 hijos por mujer, aunque el objetivo del Shinzo Abe es subirlo al 1,8.

No obstante, no se trata de una práctica nueva. Las primeras adopciones de adultos se llevaron a cabo en el siglo XIII dentro de una secta relacionada con el Budismo. Poco a poco se fue generalizando y se desarrolló completamente en el período Tokugawa a partir del año 1600. En esta época, los samuráis adoptaban a hombres adultos o bien porque no habían tenido hijos o bien porque los que habían tenido no eran lo suficientemente ‘capaces’ como para continuar con la estirpe familiar.

De este modo, todas las partes salían beneficiadas. Los samuráis se llevaba un hijo varón para continuar con el apellido, la familia del adoptado perdía, por lo general, a un segundo hijo, poco útil en la sociedad de aquella época, y el adoptado, normalmente, subía un escalón en la sociedad.

Práctica empresarial

Durante la Segunda Guerra Mundial, ésta práctica se hizo más común aún, aunque después empezó a verse con peores ojos. Los adultos adoptados eran vistos como personas con poca capacidad de decisión que habían sido colocadas a la fuerza en una familia. Eran los hijos ‘sobrantes’ de otras familias y en ocasiones eran considerados, en una sociedad machista, como las ‘mujeres’ a las que había que mantener o como un puesto oportunista.

En la actualidad, esta práctica se sigue realizando, aunque está más centrada en el ámbito empresarial. Los dueños de grandes empresas que solo tiene hijas buscan un heredero varón en otras familias con conocimientos y aptitudes de líderes para gestionar la empresa de una manera óptima y mantener así los antiguos negocios familiares. Algunos incluso han llegado a sobrevivir decenas de generaciones gracias a este método.

Por el momento, no se conoce otro país en el que se produzca este fenómeno. En muchas ocasiones, el único hijo de la familia es una mujer y, aunque están plenamente capacitadas para gestionar un negocio, la cara visible de la empresa en la sociedad japonesa debe ser masculina, según Vikas Mehrotra, de la Universidad de Alberta.

Fuente: https://goo.gl/BcKEay