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12 Jun 2019

El japonés que tiene la solución para barrer el espacio

Nobu Okada pondrá en órbita satélites que localizan, persiguen y atrapan con un imán la basura y después entran en la atmósfera para inmolarse con los desechos

Más de 7.000 toneladas de chatarra orbitan la Tierra y esa cantidad no parará de crecer en los próximos años debido al despliegue de satélites de comunicaciones y al nuevo impulso de la carrera espacial. A ellos se suman los meteoritos de origen natural. Todos esos objetos suponen un problema, ya que no existe una regulación específica para la recolección y destrucción de desperdicios en el espacio y existe el riesgo de que colisionen con satélites activos o de que se precipiten sobre la Tierra. Pero también hay quien ha visto en estos vertederos estelares una oportunidad de negocio. Nobu Okada es de ellos.

Este empresario japonés, de 46 años, quedó deslumbrado cuando era adolescente por una visita escolar a la NASA, en Estados Unidos. Allí conoció a un compatriota, el astronauta Mamoru Mohri. Aquel día se propuso que trabajaría en el espacio antes de cumplir los cuarenta. Y lleva años manos a la obra. El proyecto en el que trabaja ahora está orientado a convertirse en el primer barrendero espacial de la historia.

Okada explica en un correo electrónico desde Singapur, donde tiene su sede, que el proyecto es pionero en su campo. Él (el barrendero espacial) trabajará desde la Tierra dirigiendo las operaciones. El trabajo sucio lo hará un satélite que localizará y perseguirá a los desechos hasta capturarlos con un imán. A continuación, los arrastrará a la atmósfera, donde en un final al más puro estilo kamikaze, arderá y desaparecerá junto a la basura cósmica.

Estados Unidos ha documentado en los últimos años más de 22.000 objetos mayores de 5-10 centímetros, 3.600 de los cuales son satélites enteros, 1.000 de los cuales se encuentran en funcionamiento. Por debajo de ese tamaño resulta muy difícil detectarlos, pero calculan que sobrevuelan nuestras cabezas unos 500.000 pedazos de entre 1 y 10 centímetros. Los más pequeños, como un grano de arroz o menos, se contarían por decenas de millones. Su reducido tamaño no les resta peligrosidad.

La NASA ha registrado la caída de una pieza cada día de media. Entre 50 y 100 toneladas al año. Lo normal es que estos trozos se precipiten al mar, que ocupa el 71% de la superficie terrestre, o en zonas muy extensas y poco pobladas como Canadá o Siberia.

Okada pretende ahora perseguir esa basura más allá de la atmósfera terreste igual que ha perseguido su sueño de dedicarse al espacio desde adolescente. En 2013 este exfuncionario del Ministerio de Finanzas japonés y consultor de tecnologías de la información, creo la startup Astroscale. Hacía ya tiempo que asistía a congresos sobre temas aeroespaciales y ahí es cuando tomó conciencia de los desperdicios galácticos, una preocupación creciente también en organismos como la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), que se centran más en mantener estos desechos bajo control que en eliminarlos.

El emprendedor japonés compara su iniciativa con las grúas que recogen los coches averiados o accidentados en las carreteras para prevenir otros siniestros. La falta de competidores fue un incentivo. Sopesó la opción de trabajar por cuenta ajena en una empresa espacial y abordar proyectos de terceros, pero tras entrevistarse con varios científicos, decidió diseñar su propio modelo de negocio.

Fuente: http://bit.ly/2WEM9W4