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20 Dic 2017

China da luz verde a los coches autónomos, pero con limitaciones

Existe el temor de que esta tecnología ponga en riesgo la seguridad nacional
Baidu es la empresa que se está encargando de su desarrollo

Desde hace casi una década, China es el primer mercado del automóvil del mundo. Más recientemente, también se ha convertido en la primera potencia compradora de vehículos eléctricos. Su siguiente meta es el coche autónomo, una carrera estratégica que gira alrededor de tecnologías muy sofisticadas y con gran presencia, en particular, de la llamada inteligencia artificial.

El apunte no es gratuito porque, a la vez que las autoridades de Pekín han dado luz verde a las primeras pruebas de turismos sin conductor, también se ha despertado la tradicional obsesión del régimen comunista chino por la seguridad nacional. Y es que es pensar en un coche lleno de sensores, radares y cámaras para que se enciendan las alarmas ante el riesgo de que ese arsenal se use, en realidad, para espiar.

En su descargo conviene recordar que el FBI estadounidense ya mostró sus recelos ante la llegada del coche sin conductor que, en el caso más extremo, podría ser usado como una bomba sobre ruedas. Unos temores que se acrecentaron en 2015 cuando dos informáticos fueron capaces, de forma remota, de hacerse con el control de un automóvil conectado con el exterior, requisito imprescindible para que los vehículos autoguiados tengan sentido y sean autorizados.

En principio, quien pretenda llevar a cabo ensayos con esta tecnología deberá pedir permiso con antelación; dejar que el automóvil sea objeto de un examen técnico y ceñirse a los horarios y recorridos que les hayan designado las autoridades y que éstas podrán controlar telemáticamente. Quizás lo de menos es, como se exige en EEUU o Europa, que dentro del vehículo vaya una persona que pueda hacerse con los mandos en caso de un fallo o urgencia. Sobre todo, porque ese conductor será el responsable en caso de accidente.

Además, las pruebas sólo podrán ser llevadas a cabo por entidades chinas que, por otra parte, son las únicas que están autorizadas para realizar la detallada cartografía que exige la conducción autónoma. Y si un fabricante occidental quiere llevar a cabo sus propias investigaciones, no le quedará otra que aliarse con alguna de la docena larga de esas compañías.

Baidu

La voz cantante entre ellas la lleva Baidu, el equivalente chino a Google. Esta última lleva ocho años inmersa en la aventura, aunque ahora centrada sólo en la tecnología que permitirá prescindir del conductor una vez que, como Apple, decidió abandonar el desarrollo de su propio automóvil.

Su rival china empezó más tarde, en 2013 y hasta finales de 2015 no tuvo listo su primer prototipo. Aunque espera recuperar el terreno perdido uniendo fuerzas a través de su proyecto Apollo. Lanzado en 2016, se trata de una plataforma en la que se van volcando tecnologías relacionadas con el coche sin conductor, aportadas por Baidu o por quien quiera sumarse, desde compañías del sector a instituciones e incluso programadores.

“Es el Android de la conducción autónoma, pero más abierto y más potente” dicen. No les falta razón porque al proyecto ya se han sumado, por ejemplo, Nvidia, Microsoft Cloud, ZTE, Velodyne, TomTom, Continental, Bosch, Ford o Daimler.

Fuente: https://goo.gl/9Y3Lf2